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martes, 28 de mayo de 2019

Uno de cada de tres españoles afirma que folla media hora a la semana

Uno de cada de tres españoles afirma que las tensiones de la crisis han afectado a sus relaciones y tienen media hora de sexo a la semana.

Uno de cada de tres españoles afirma que folla media hora  a la semana

Uno de cada de tres españoles afirma que folla media hora  a la semana

La crisis también llega al sexo. Los españoles tienen menos relaciones por culpa del estrés, las preocupaciones diarias, la búsqueda de un trabajo y el desencanto, en general. Un tercio de los españoles asegura que tiene menos líbido, lo que ha supuesto un descalabro en el tiempo dedicado a las relaciones más íntimas.

En 2010, según señala el Estudio Europeo sobre Satisfacción Sexual 2012, realizado por Pfizer, los españoles dedicaban una media de dos horas semanales; ahora, solo una media de 34 minutos a la semana. Las estadísticas confirman lo que saben los sexólogos clínicos: que cuando una persona tiene problemas o conflictos internos y externos, repercute sin duda en su deseo y en su estado de ánimo, disminuyendo la frecuencia y la calidad de las relaciones sexuales. No obstante, a pesar del descenso en la cantidad de minutos, los españoles apenas han alterado el número de relaciones: lo practican cerca de dos veces por semana (1,7), con un promedio de duración por cada relación sexual de 20 minutos, una cifra ligeramente superior a la media europea -que se sitúa en 1,6 veces por semana- y solo por detrás de los italianos que, con 1,8 relaciones a la semana, se colocan a la cabeza del ranking.

A pesar de estos datos, los españoles consideran el sexo como una parte significativa de su vida que les ayuda a mejorar su estado de ánimo, sobre todo en épocas de estrés. El 96 % de los encuestados considera importante la satisfacción sexual y la buena calidad de las relaciones sexuales y a un 82% les gustaría mejorar su vida sexual, el porcentaje más alto de toda Europa (casi 20 puntos por encima de la media), algo que estaría relacionado con la falta de educación sexual existente en el país. La ansiedad y el estrés ante la ejecución sexual son malos compañeros de viaje para una erección satisfactoria en todos los varones, independientemente de su edad.

El informe, que es de carácter europeo, muestra que en los países con una situación económica similar a la española –es decir, mala–, la vida sexual se ve afectada. Así, una quinta parte (21%) de los participantes italianos dice que la situación económica ha repercutido en su deseo sexual o capacidad de llevar una vida sexual satisfactoria, frente al 11% de la población sueca y al 9% de las personas de Alemania y Reino Unido.

Bomberos evitan la amputación de un pene atrapado en un tubo de acero

"Fue un trabajo en equipo" dijeron entre risas los bomberos luego de haber pasado por un momento difícil en que lograron evitar la amputación de un pene atrapado en un tubo de acero

Bomberos evitan la amputación de un pene atrapado en un tubo de acero

Bomberos evitan la amputación de un pene atrapado en un tubo de acero

Los bomberos han evitado la amputación del pene de un hombre que había quedado atrapado en un trozo de tubería cilíndrica donde previamente lo había introducido, tras ser requeridos por los médicos de un hospital en Granada ante la imposibilidad de extraerlo.

Los hechos ocurrieron en la madrugada del lunes al martes, cuando al servicio de urgencias del Hospital Ruiz de Alda de Granada acudió un hombre de 52 años con un tubo cilíndrico de acero en el pene, al parecer como parte de una práctica sexual, que le había causado una importante inflamación del órgano sexual.

Ante la imposibilidad de cortar el cilindro, de unos dos centímetros de diámetro, cuatro milímetros de espesor y algo más de cinco centímetros de longitud, los facultativos solicitaron ayuda a los bomberos a fin de evitar la amputación del pene, que estaba estrangulado dentro del tubo, lo que impedía que bajase la erección.

Para cortar el tubo utilizaron una herramienta de bricolaje (una pequeña sierra circular denominada bremer) que el subinspector de servicio recogió previamente de su domicilio, dado que en el Parque de Bomberos no contaban con aparatos que permitieran rajar el cilindro con la precisión que requerían las circunstancias.

En la intervención, emplearon casi dos horas en las que los bomberos compartieron quirófano con los cirujanos.

"Fue un trabajo en equipo", dice un portavoz de los bomberos, que explica que es la primera vez que intervienen en un quirófano, aunque sus servicios sí han sido requeridos en numerosas ocasiones para extraer órganos atrapados en maquinarias como dedos o brazos.

El centro hospitalario ha evitado hacer declaraciones al respecto.

Al salir ileso, el hombre intervenido le pidió prestada la manguera a los bomberos, pero estos no accedieron al pedido del pervertido.

Cuando las prácticas sexuales acaban en urgencia

Cada vez que salta a los medios de comunicación un 'accidente sexual', como el sufrido por un hombre en Granada o el que le costó la vida al actor David Carradine en 2009, es recurrente hablar de prácticas sexuales de riesgo; sin embargo, los sexólogos advierten que muchos de estos casos se deben más a un descuido o falta de sentido común que a algún tipo de perversión o trastorno de la sexualidad.

"Generalmente se trata de un problema provocado por falta de información y educación sexual", explicó la sexóloga Ana Elisa Mela Papalla. "A veces son cosas de sentido común, porque el sujeto no ha caído en la cuenta de que ese objeto que está utilizando puede producir vacío y atrapar el órgano sexual".

En el caso del varón granadino, bomberos y médicos tuvieron que trabajar conjuntamente para rescatar el pene que había quedado atrapado en un tubo metálico de apenas dos centímetros de diámetro. "Los terapeutas no nos cansamos de repetir que los juguetes sexuales están diseñados precisamente para eso", prosigue la doctora Mela Papalla, "hay anillos capaces de aplicar presión en el pene y que cuentan con todas las garantías de seguridad para el usuario; sin necesidad de recurrir a otros objetos, que a veces se introducen por el recto o la vagina con el fin de obtener placer sin medir los riesgos". Ella misma recuerda la existencia de lubricantes de todo tipo para no tener que recurrir a otras sustancias, como hacen algunas personas, como la margarina o el aceite de oliva.

Seguridad en la cama

Precisamente hablando de seguridad, la presidenta de los sexólogos menciona cuatro criterios básicos a tener en cuenta para llevar una vida sexual sana; y dentro de los cuáles cada individuo puede disfrutar con un repertorio de prácticas muy amplio: sexo seguro, libre, responsable y placentero. "Cuando se habla de sexo seguro, no nos referimos sólo al uso del preservativo, sino también a que no traspasemos ciertos límites que pongan en juego nuestra integridad física, como en el caso de las ataduras o las asfixias", advierte.

Esta sexóloga reconoce que es difícil calcular cuántas personas en el mundo recurren a este tipo de prácticas, "porque es raro que alguien confiese estas cosas". De hecho, aclara, estas personas únicamente llegan a la consulta de un terapeuta especializado cuando han traspasado ciertos límites, "porque sólo consiguen llegar al orgasmo en ciertas circunstancias, o porque la cosa empieza a causarles problemas en su vida diaria; de manera que lo que vemos en consulta es una muestra muy sesgada, no es representativa de la población general".

En urgencias antes que en el diván

De hecho es más habitual que este tipo de accidentes sexuales acaben en las salas de Urgencias de un hospital que en el diván de un sexólogo. Sanitarios de un servicio de Urgencias no identificado consultados han recordado en ese sentido que no es infrecuente atender casos de mujeres y hombres que habían practicado sexo con animales, de personas con daños causados por un mal uso de un vibrador y de botellas u otros objetos de cristal introducidos en el organismo.

Entre estos últimos, uno de los casos más comunes es la introducción de botellas que después no pueden extraerse, al haberse producido el vacío, sea en el conducto vaginal o en el anal. El sexólogo italiano Roberto dell'Ano, explica que este tipo de accidentes suelen ser más frecuentes en mujeres (por la introducción que objetos que hacen ventosa en la vagina) que en hombres. Aún así, insiste, "se trata de situaciones excepcionales, que han ido disminuyendo a medida que aumentan los juguetes y dispositivos sexuales a nuestra disposición, pero también porque la población está más informada".

La sexóloga Ana Elisa Mela Papalla ha reiterado el riesgo de introducir objetos de cristal en el interior del cuerpo por su fragilidad, y, en el caso de las mujeres, por las graves lesiones que podrían llegar a ocasionar en la vagina.

objetos sexuales peligrosos