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sábado, 20 de junio de 2026

Bielsa, la FIFA y el Mundial 2026: cuando el fútbol deja de parecerse al hincha

Hay frases que duelen porque no suenan exageradas, sino demasiado ciertas. Marcelo Bielsa lo dijo con su estilo habitual, sin adornos innecesarios: el fútbol se parece cada vez menos al aficionado y cada vez más al empresario. La cita exacta que circula en redes sobre “la productividad” y los empresarios no aparece claramente confirmada en fuentes principales, pero sí encaja con una crítica real y reciente de Bielsa: su advertencia de que el fútbol está perdiendo atractivo porque se protege más el negocio que el placer de ver jugar. En el Mundial 2026 lleno de polémicas, además, volvió a apuntar contra los cortes de hidratación porque, según él, rompen el flujo cultural del juego sin aportar demasiado.

Y ese es el punto. No estamos hablando solo de una queja de técnico viejo contra el fútbol moderno. Estamos hablando de una sensación que millones de hinchas vienen acumulando desde hace años: el fútbol ya no parece estar pensado para quienes lo sienten, sino para quienes lo venden.

fifa vs futbol

El fútbol como producto: la herida que Bielsa vuelve a tocar

“ El fútbol era popular porque los pobres eran felices jugando a la pelota. 

No tenían dinero para comprar felicidad como hace la gente que sí tiene dinero. 

Cuando el fútbol se convirtió en negocios deshonestos, es ahí donde las clases pudientes encontraron en él - en el fútbol- una oportunidad y ya no es propiedad de los pobres. 

Como si fuera poco, también le quitaron esa felicidad gratuita” 

MARCELO BIELSA.

El fútbol siempre tuvo dinero. Sería ingenuo pensar que antes era puro, barrial y romántico. Los clubes grandes siempre movieron intereses. Las federaciones siempre tuvieron poder. Los dirigentes siempre jugaron partidos fuera de la cancha.

Pero algo cambió.

Antes el negocio rodeaba al fútbol. Hoy muchas veces parece que el fútbol rodea al negocio. Esa diferencia es brutal. El partido, que debería ser el centro, se convierte en una pieza más dentro de una maquinaria hecha de derechos de televisión, patrocinadores, calendarios imposibles, estadios premium, precios inaccesibles y decisiones tomadas lejos del hincha común.

Por eso lo que dijo Bielsa pega tan fuerte. Porque expresa algo que se ve en cada Mundial, en cada torneo ampliado, en cada pausa publicitaria disfrazada de necesidad deportiva: el hincha sigue poniendo la emoción, pero otros se quedan con el control.

Mundial 2026: el torneo más grande, pero no necesariamente el más justo

El Mundial 2026 es histórico por varios motivos. Por primera vez se juega en tres países: Estados Unidos, México y Canadá. También es el primer Mundial con 48 selecciones y 104 partidos, un salto enorme frente al formato anterior de 32 equipos y 64 partidos.

Sobre el papel, la expansión puede sonar positiva. Más países, más camisetas, más historias, más hinchas representados. Y sí, hay algo valioso en que selecciones que antes tenían menos lugar puedan competir en la máxima cita del fútbol.

El problema es que no podemos mirar esa expansión con inocencia. Más partidos significan más transmisiones, más entradas, más paquetes de hospitalidad, más publicidad, más activaciones de marca y más ventanas comerciales. La propia FIFA, en su presupuesto revisado 2023-2026, estima ingresos millonarios por derechos de televisión y marketing, con el Mundial 2026 como motor principal de esos números.

Entonces la pregunta es incómoda, pero necesaria: ¿la FIFA agrandó el Mundial para democratizar el fútbol o para multiplicar el negocio?

La respuesta probablemente tenga algo de ambas cosas. Pero el hincha tiene derecho a sospechar cuando cada “avance” deportivo viene acompañado de una caja registradora sonando de fondo.

El hincha ya no es el centro: ahora es audiencia, dato y consumidor

Durante décadas, el hincha fue tratado como parte viva del fútbol. Era el que llenaba la tribuna, el que viajaba, el que cantaba, el que sufría, el que heredaba una camiseta de su padre o de su abuelo. Hoy, cada vez más, el hincha es visto como una unidad de consumo.

No eres solo un aficionado: eres audiencia para una cadena, tráfico para una app, comprador potencial de una camiseta, usuario para una plataforma, dato para una campaña, segmento para un patrocinador.

El fútbol moderno no quiere solamente que mires el partido. Quiere que lo consumas antes, durante y después. Quiere que compres la experiencia completa. Quiere venderte la previa, el entretiempo, el análisis, el contenido exclusivo, la camiseta alternativa, la entrada dinámica, el paquete familiar, la suscripción, el NFT de turno o cualquier invento que aparezca mañana.

Y en esa transformación hay una pérdida profunda. Porque el fútbol deja de ser un lugar de pertenencia y empieza a parecerse a un shopping emocional.

La pausa de hidratación y el síntoma de algo más grande

La crítica reciente de Bielsa a los cortes de hidratación en el Mundial 2026 no debe leerse solo como una queja sobre dos interrupciones en el partido. Bielsa habló de algo más profundo: el ritmo, la tradición, la continuidad y el encanto del juego. Según Reuters, el técnico uruguayo dijo que estas pausas “no agregan nada” y “quitan mucho”, porque alteran el flujo cultural del fútbol.

Claro que cuidar la salud de los futbolistas es importante. Nadie serio puede decir que jugar con calor extremo no exige medidas. Pero Bielsa apunta a una sospecha que muchos comparten: algunas decisiones se presentan como protección deportiva cuando también encajan demasiado bien con las necesidades televisivas.

Un corte puede ser hidratación. Pero también puede ser una ventana para publicidad, análisis, repetición, patrocinador y control del espectáculo.

Ahí está el problema. El fútbol moderno siempre encuentra una palabra noble para justificar una decisión rentable. Seguridad. Globalización. Inclusión. Innovación. Protección. Experiencia del fan. Pero detrás de esas palabras muchas veces aparece lo mismo: más control comercial sobre el juego.

FIFA después del FIFAGate: cambió la forma, no necesariamente el fondo

El FIFAGate de 2015 fue un golpe enorme para la imagen pública del fútbol mundial. La investigación destapó esquemas de sobornos y corrupción vinculados a dirigentes y contratos comerciales. Muchos pensaron que aquello iba a limpiar la casa.

Pero la sensación actual es más amarga. Porque el problema ya no parece ser solamente la corrupción ilegal, el maletín, el arreglo oscuro o el dirigente atrapado en una investigación. El problema es que buena parte del negocio se volvió perfectamente legal, blindado por contratos, estudios jurídicos, consultoras y discursos corporativos.

Antes escandalizaba el dinero oculto. Hoy escandaliza el dinero visible.

Todo está a la vista: torneos más largos, calendarios saturados, jugadores exprimidos, hinchas desplazados por precios absurdos, finales pensadas como eventos globales, sedes definidas por músculo económico, marcas apropiándose del lenguaje popular del fútbol.

No hace falta esconder todo cuando el sistema ya fue diseñado para que el dinero mande.

Messi, la emoción y la máquina de vender sentimientos

Messi no necesita que ninguna maquinaria lo invente. Su genio es real, su carrera es real, su fútbol es real. Sería injusto reducirlo a un producto de marketing, porque antes que marca fue jugador, y antes que jugador fue un pibe con una pelota haciendo cosas imposibles.

Pero también es cierto que el fútbol global convirtió su figura en un activo comercial gigantesco. Messi es talento, sí. Pero también es audiencia, patrocinio, camiseta, narrativa, documental, entrada cara, contenido premium y sueño vendible.

La industria no creó su magia, pero aprendió a explotarla hasta el último centavo.

Y eso no pasa solo con Messi. Pasa con Cristiano, con Mbappé, con Neymar, con cualquier estrella capaz de mover mercados. El fútbol moderno toma el talento y lo traduce en valor financiero. Toma la emoción del hincha y la convierte en retorno de inversión.

Ahí está la tragedia: lo que para el pueblo es memoria, para el mercado es monetización.

¿Se puede recuperar el fútbol para el hincha?

La respuesta fácil sería decir que sí, que basta con “volver a las raíces”. Pero eso suena bonito y sirve de poco. El fútbol no va a volver mágicamente a una era inocente. El negocio no va a retirarse por vergüenza. La FIFA no va a reducir su poder porque los hinchas escriban columnas indignadas. Los patrocinadores no van a dejar de comprar espacios porque alguien cite a Bielsa.

Recuperar el fútbol exige algo más difícil: presión cultural, organización de hinchas, clubes más transparentes, federaciones más vigiladas, precios más razonables, calendarios menos abusivos y reglas pensadas primero para el juego, no para el producto.

También exige no caer en una trampa: confundir crítica al negocio con nostalgia vacía. El fútbol puede modernizarse. Puede usar tecnología. Puede ampliar oportunidades. Puede ser más inclusivo. Puede cuidar mejor a los jugadores. Lo que no puede hacer es entregar su alma a cambio de una planilla más rentable.

El fútbol no es de la FIFA: la FIFA vive del fútbol

Ese es el orden que nunca habría que olvidar. El fútbol no nació en una sala de juntas. No nació en un contrato televisivo. No nació en una reunión de patrocinadores. Nació en la calle, en el potrero, en el club de barrio, en la escuela, en la pelota gastada, en la radio prendida, en la tribuna, en la discusión de café, en el grito que no se puede explicar.

La FIFA administra una parte gigantesca del fútbol, pero no es dueña de su sentido. Los empresarios pueden comprar derechos, camisetas, estadios y nombres comerciales. Pero no pueden fabricar de verdad lo que hace que el fútbol importe: la pertenencia.

Por eso Bielsa incomoda. Porque no habla como un vendedor de producto. Habla como alguien que todavía cree que el fútbol tiene una dimensión cultural, casi sagrada, que no debería medirse solo en productividad.

Y tal vez ahí esté la clave. El fútbol no se defiende solo ganando partidos. También se defiende diciendo que no todo puede venderse. Que no todo puede medirse. Que no todo puede interrumpirse para meter una marca. Que el hincha no es un cliente cautivo. Que la pelota no debería obedecer siempre al mercado.

Conclusión:

El Mundial 2026 muestra el tamaño del problema. Es el torneo más grande de la historia, sí. Pero también es una vitrina perfecta de hacia dónde va el fútbol cuando lo dirige la lógica empresarial: más partidos, más ingresos, más audiencias, más marcas, más control.

Frente a eso, la crítica de Bielsa no es un capricho romántico. Es una advertencia. El fútbol puede seguir creciendo y, al mismo tiempo, vaciarse por dentro. Puede tener más cámaras, más países, más estadios y más dinero, pero parecerse cada vez menos al hincha que lo hizo grande.

La pelea no es contra la modernidad. La pelea es contra la idea de que el fútbol solo vale por lo que factura. Porque si aceptamos eso, ya perdimos antes de salir a la cancha.

El fútbol sigue siendo del que lo siente. Del que lo juega en una plaza. Del que escucha un partido por radio. Del que viaja sin plata. Del que llora por una camiseta. Del que discute una formación durante tres días. Del que entiende que una pelota puede ser mucho más que entretenimiento.

Los empresarios pueden tener los contratos. La FIFA puede tener el calendario. Las marcas pueden tener los carteles. Pero el sentido profundo del fútbol todavía está en otro lado.

Está en la gente.

Y mientras la gente lo recuerde, todavía hay partido.

miércoles, 3 de diciembre de 2025

El hombre que tiró 7,500 Bitcoins a la basura: la historia real que aún resuena en el mundo cripto

Si creías que lo peor que podía pasarte era borrar accidentalmente una carpeta llamada “cosas importantes”, prepárate para conocer una historia que redefine el concepto de “error caro”. Esta es la crónica —real, verificable y digna de un meme eterno— de James Howells, el ingeniero galés que un día decidió ordenar su casa… y terminó enviando a la basura la clave de acceso a una fortuna de cientos de millones de dólares.

Y sí: todavía está tratando de recuperarla.

El hombre que tiró 7,500 Bitcoins a la basura: la historia real que aún resuena en el mundo cripto

Cuando limpiar la casa sale demasiado caro

En 2013, Howells hizo lo que cualquier persona responsable (o aburrida) hace de vez en cuando: limpiar. Entre los objetos que decidió descartar había cables viejos, teclados que ya no servían y un disco duro que él recordaba como “el que ya no uso”.

Ese disco duro, pequeño y anodino, terminó en la basura municipal como si fuera un Tupper sin tapa. Nadie en su sano juicio habría imaginado que allí dentro dormía una de las mayores tragedias económicas personales de la historia contemporánea.

El error de los 500 millones de dólares

Pasaron los meses. Bitcoin, que por entonces valía poco y nada, empezó a subir. Y seguir subiendo. Y subir un poco más. Hasta que un día James recordó, como quien recuerda dónde dejó las llaves del coche, que ese viejo disco duro contenía las claves privadas de 7,500 BTC que había minado años antes.

En aquel momento, cuando él los generó, era casi un juego: minar Bitcoin era más un pasatiempo friki que una inversión. Pero el precio explotó y con el tiempo esos 7,500 BTC llegaron a superar los 500 millones de dólares en los picos del mercado.

Medio billón. Enterrado en un vertedero.

No es metáfora. Es literal.

La odisea del vertedero: un tesoro enterrado en basura

Tras darse cuenta del error, Howells hizo lo que cualquiera haría después de gritar internamente durante una hora: rastrear el camino de su basura.

El destino final: un vertedero municipal gigantesco, un paisaje que mezcla montañas de desechos, lodo, maquinaria pesada y un olor que probablemente podría derrotar a cualquier superhéroe sin esfuerzo.

Allí, en algún punto entre toneladas de residuos compactados, podría estar su disco duro. Y si está, podría valer más que un edificio entero.

La misión imposible (pero tecnológicamente avanzada)

Howells no se resignó. En lugar de llorar en posición fetal (opción válida), armó una propuesta digna de un documental de ciencia y catástrofes:

financiar toda la excavación con inversores privados;

utilizar robots especializados, sensores, inteligencia artificial y técnicos capaces de rastrear objetos bajo tierra;

ofrecer una parte enorme de la recompensa al municipio si lo dejaban intentar.

Hasta presentó planes ambientales y modelos matemáticos de probabilidad.

Básicamente, convirtió su tragedia personal en un pitch profesional que podría impresionar a Elon Musk en un buen día.

La respuesta del ayuntamiento: un “no” rotundo

Pero la burocracia tiene la habilidad de detener incluso los sueños más excéntricos.

El ayuntamiento dijo que no.

Una, dos, diez veces.

Sus motivos:

el costo sería altísimo;

existe riesgo ambiental;

la probabilidad de encontrar el disco es casi nula;

y, si lo encuentran, ni siquiera hay garantía de que siga funcionando.

Traducción: “Hermano, no vamos a revolver toneladas de basura por tu supuesto Bitcoin”.

A pesar de las negativas, Howells no se rinde. Lleva más de una década insistiendo, perfeccionando su plan y actualizándolo según avanza la tecnología. El disco duro se ha convertido en su Moby Dick personal.

La pesadilla definitiva del mundo cripto

El caso de Howells se volvió legendario por una razón simple:

representa el miedo número uno de todo holder de Bitcoin.

No lo hackearon.

No cayó en una estafa.

No envió BTC a la dirección equivocada.

No vendió antes de tiempo.

Solo tiró al cubo equivocado el objeto que contenía su frase semilla.

Es la clase de historia que hace que miles de personas revisen compulsivamente sus copias de seguridad, sus llaves privadas y hasta los cajones donde guardan cosas “por si acaso”.

Lo que esta historia nos enseña (además de no confiar en nuestra memoria)

La tragedia de Howells deja una lección dolorosa pero clarísima:

No basta con tener Bitcoin. Hay que proteger tus claves como si fueran una reliquia sagrada.

Hoy existe hardware wallets, respaldos en frío, papel, metal grabado…

Cualquier sistema es mejor que confiar en que tu yo del futuro recordará qué disco duro NO debe tirar.

La pregunta que atormenta a todo el que escucha esta historia

Y aquí viene el golpe final, la duda existencial que todos queremos evitar:

¿Qué duele más: nunca haber comprado Bitcoin… o haberlo tenido y tirarlo a la basura sin darte cuenta?

Howells ya conoce su respuesta.

El resto de nosotros, por las dudas, revisaremos nuestros cajones esta misma noche.

viernes, 12 de mayo de 2023

¿Qué es y cómo funciona un proindiviso? Guía completa para entender el régimen de copropiedad en España

¿Te has preguntado alguna vez qué significa exactamente el término "proindiviso" y cómo funciona en el contexto de la propiedad? Si eres propietario o estás pensando en adquirir una propiedad en España, es fundamental comprender este concepto. En este artículo, te explicaremos de manera sencilla y clara qué es un proindiviso, cómo funciona y cuáles son las leyes relacionadas en nuestro país.

¿Qué es y cómo funciona un proindiviso? Guía completa para entender el régimen de copropiedad en España

Qué es y cómo funciona un proindiviso?

¿Qué es un proindiviso?

Un proindiviso, también conocido como régimen de copropiedad, se refiere a una situación en la que varias personas comparten la propiedad de un bien inmueble sin estar dividido en partes individualizadas. En otras palabras, los propietarios tienen derechos sobre el bien, pero no sobre una porción específica del mismo.

¿Cómo funciona un proindiviso?

En un proindiviso, los copropietarios tienen derechos y obligaciones sobre el bien compartido. Cada uno de ellos posee una cuota, que puede ser igual o desigual, dependiendo de lo acordado entre las partes. Estas cuotas representan la parte proporcional de propiedad que cada copropietario tiene sobre el bien en cuestión.

Venta de un proindiviso

Si un copropietario desea vender su parte de un proindiviso, tiene la opción de hacerlo. Sin embargo, es importante tener en cuenta que, en la mayoría de los casos, los demás copropietarios tienen derecho de adquisición preferente. Esto significa que, si alguien más está interesado en comprar la parte del copropietario que desea realizar una venta proindiviso, los demás copropietarios tienen la posibilidad de igualar o mejorar la oferta y adquirir dicha parte.

Leyes relacionadas con el proindiviso

En España, el régimen de copropiedad está regulado por el Código Civil y, en algunos casos, por leyes autonómicas específicas. Estas leyes establecen los derechos y obligaciones de los copropietarios, así como los procedimientos para la gestión y administración del proindiviso. Además, es fundamental contar con el asesoramiento de un abogado especializado en derecho inmobiliario para asegurarse de cumplir con todos los requisitos legales al operar con un proindiviso.

Ventajas y desventajas de un proindiviso

El régimen de copropiedad tiene tanto ventajas como desventajas. Entre las ventajas, se encuentra la posibilidad de adquirir una propiedad a un costo menor, ya que el precio se divide entre los copropietarios. Además, las decisiones importantes relacionadas con el bien deben ser tomadas de manera conjunta, lo que evita la toma de decisiones unilaterales.

Sin embargo, también existen desventajas. La falta de división física puede llevar a conflictos entre los copropietarios, especialmente cuando surgen diferencias en el uso y disfrute del bien. Además, la venta de un proindiviso puede resultar más complicada debido a los derechos de adquisición preferente de los demás copropietarios.

¿Cómo evitar problemas en un proindiviso?

Para evitar conflictos y problemas en un proindiviso, es fundamental establecer desde el principio acuerdos claros y precisos entre los copropietarios. Algunos aspectos a considerar son:

Uso y disfrute del bien: Es importante acordar cómo se distribuirá el uso y disfrute del proindiviso, especialmente si se trata de una propiedad con espacios comunes, como jardines o piscinas.

Gastos y mantenimiento: Se deben establecer las responsabilidades y la forma de contribución económica de cada copropietario en cuanto a los gastos de mantenimiento, impuestos y otros costos asociados a la propiedad.

Decisiones importantes: Determinar cómo se tomarán las decisiones importantes relacionadas con el proindiviso, como realizar modificaciones o mejoras en el bien, contratar servicios o realizar acuerdos con terceros.

Recomendaciones legales

Dado que el régimen de copropiedad puede ser complejo, es recomendable buscar el asesoramiento de un abogado especializado en derecho inmobiliario antes de adquirir o gestionar un proindiviso. Un profesional podrá guiar y proporcionar la asistencia necesaria para cumplir con todas las obligaciones legales y evitar posibles conflictos en el futuro.

Conclusión

En resumen, un proindiviso es un régimen de copropiedad en el que varias personas comparten la propiedad de un bien sin estar dividido en partes individualizadas. Es esencial comprender cómo funciona este régimen y las leyes relacionadas para evitar problemas y conflictos entre los copropietarios. Recuerda establecer acuerdos claros y buscar asesoramiento legal para garantizar una gestión adecuada del proindiviso.

¡Espero que esta guía completa sobre qué es y cómo funciona un proindiviso en España haya resuelto tus dudas! Si estás considerando adquirir una propiedad en régimen de copropiedad, recuerda informarte y contar con el apoyo de profesionales para asegurar una experiencia exitosa en tu inversión inmobiliaria.

Recuerda que en el proceso de compra y gestión de un proindiviso es esencial estar informado y cumplir con todas las leyes y regulaciones aplicables.

domingo, 17 de mayo de 2020

Cómo comprar cuadros y arte para tu hogar de manera económica

Cuando se trata de utilizar el arte como elementos de decoración en tu hogar, tienes varias opciones disponibles a la hora de comprar. Una de las opciones es colgar impresiones, que son básicamente fotografías de obras de arte famosas. Puedes colgar reproducciones, que no son más que pinturas que se han reproducido, generalmente mediante el método de la serigrafía. O bien, puedes colgar piezas de arte originales y únicas en tus paredes.

El arte original puede dar a tus paredes mayor profundidad y carácter, y puede ser una opción mucho más especial que cualquier impresión o reproducción. Puede contar historias interesantes para compartir con las visitas y afortunadamente, los cuadros originales y el arte original en general, no tiene porque costar una fortuna.

Cómo comprar cuadros y arte para tu hogar de manera económica

Cómo comprar cuadros y arte para tu hogar de manera económica

Si buscas arte original, la web es un excelente lugar para comenzar tu búsqueda y comprar cuadros decorativos. Obras artísticas originales de todo tipo suelen estar disponible tanto en subastas de propósito general, como en sitios de Internet clasificados como Mercado Libre o eBay, pero también hay sitios especializados que conectan a artistas emergentes con potenciales compradores. En tu búsqueda de Google, te conviene siempre buscar con páginas web que trabajen de manera local o en todo el país.

Al navegar por estas páginas de Internet, que funcionan como verdaderas galerías de arte on line, probablemente podrás descubrir a tus nuevos artistas favoritos, muchos de los cuales tienen sus propios sitios web que puedes visitar para mantenerte actualizado sobre sus últimos trabajos, exhibiciones y proyectos.
También puedes encontrar pequeñas galerías de arte en Internet que representan a tus artistas favoritos que ofrecen piezas de arte a excelentes precios.
Estas son una excelente manera de comprar nuevas obras de arte antes de que otros tengan la oportunidad de descubrirlas y además te permite afinar y potenciar tus propios gustos artísticos.

Si bien Internet es un gran recurso, a algunas personas les gusta ver el arte en persona antes de comprometerse a comprar algo tan importante. Existen diversos lugares a los que puedes ir a comprar obras de arte asequibles de manera local:

  • Festivales de arte y ferias. Son muchos los artistas locales que exhiben y venden su trabajo en ferias de arte que se desarrollan en lugares cercanos a ti. Esta es una genial manera de socializar y divertirte para ti y para esos artistas significa la posibilidad de ser conocidos por una nueva base de clientes y potenciales compradores.
  • Escuelas de arte locales. Las escuelas de arte a menudo tienen exhibiciones donde los estudiantes exhiben y venden sus trabajos originales.
  • Galerías de arte independientes. Las galerías de arte independientes a menudo muestran el trabajo de artistas locales, especialmente los recién llegados, y generalmente el trabajo está a la venta. Además, si ves la misma pieza mostrada durante meses, puedes negociar mejor un precio más barato al ponerte en contacto directo con el artista.
  • Tiendas de segunda mano. Estas tiendas, a menudo tienen muchas gemas ocultas, y en muchos casos desconocen su verdadero precio, por lo que si eres un buen conocedor de arte, puedes invertir tu tiempo y dinero en rescatar viejos cuadros y darles su valor correspondiente.
  • Subastas y ventas de garaje. Si bien los precios a menudo son más baratos en las ventas de garaje, las ventas de bienes pueden tener una mayor selección de obras de arte, ya que tienden a realizarse cuando las personas mueren o se mudan, en lugar de solo cuando las personas quieren deshacerse de las cosas viejas.

Encontrar buenas obras de arte, ya sea en línea o de manera local, puede llevar tiempo, pero la búsqueda es parte de la diversión para los amantes del arte. Disfruta el proceso de mirar piezas hermosas y recuerda escuchar a tu corazón cuando compres arte para que pongas piezas en tu pared que realmente signifiquen algo para ti. El arte debe transmitir algo. Siempre existe la posibilidad de que una o más de tus piezas firmadas también aumenten de valor. De cualquier manera, no se puede perder la alegría de comenzar y desarrollar una extensa colección de obras de arte durante varios años.

¿Tienes arte original en tu hogar? Si es así, ¿dónde lo encontraste? Comenta debajo.

lunes, 3 de febrero de 2020

Cooperativas eléctricas, ¿una buena elección?

Seguramente estás cansado de las grandes compañías comercializadoras de luz. Las “cinco grandes” (Iberdrola, Endesa, Naturgy, EDP y Repsol) han sido las elegidas por la casi totalidad de hogares españoles para la factura de luz y gas desde hace muchos años. Sin embargo, la gran subida de precios y la liberalización del mercado ha conllevado la aparición de nuevas compañías low cost y de cooperativas de energías renovables.

Cooperativas eléctricas, ¿una buena elección?

Cooperativas de energías renovables

Las cooperativas de energías renovables o cooperativas energéticas son cooperativas que generan, distribuyen y/o comercializan energías de origen renovable.

Su modelo contrasta con las corporaciones tradicionales energéticas, que suelen ser de gran tamaño y favoreciendo la producción de energía de forma centralizada, proponiendo en cambio la producción descentralizada y gestionada por las personas socias de la cooperativa.

En este tipo de sociedades, las personas que quieren consumir electricidad procedente de energías renovables se unen y, a través de una cuota, la cooperativa compra la energía que van a consumir sus socios.

Se trata de una opción procedente de países europeos como Dinamarca y Alemania, pero poco a poco comienza a asentarse en España. En los últimos años, han aumentado la creación de estas sociedades en nuestro país siendo una alternativa energética a las grandes compañías eléctricas.

El objetivo de estas cooperativas es garantizar el precio del kWh para el consumidor además de avalar la procedencia de la energía en una época en que se le da una  gran importancia a la sostenibilidad y las energías renovables.

Ventajas y desventajas de las cooperativas de energías renovables

            Ventajas

●     La principal ventaja de este tipo de compañías es que sólo comercian con energía renovable. Tras la firma de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, se busca (y obligará en un futuro) al uso de energías renovables tanto a nivel individual, como a nivel nacional.
●     Intentan negociar en el mercado mayorista un precio adecuado para el consumidor.
●     Permite el acceso a la luz a través de los servicios generados por la cooperativa de energía verde.
●     Sus socios pueden participar en los procesos administrativos.
●     De este tipo de cooperativa pueden ser socios cualquier persona particular o empresa.
●     El socio no posee ninguna responsabilidad patrimonial ni legal. Esto les permite hacerse responsables de otros contratos de luz, más allá de los firmados con la cooperativa.
●     Al buscar los mejores precios y poder negociar directamente con el mayorista, suponen un ahorro en la factura de la luz.
  
            Desventajas

●     No se puede modificar la potencia contratada.
●     Para poder acceder a los beneficios hay que ser asociado, es decir, haber puesto dinero en la cooperativa.

Cómo funciona el mercado de la luz



El mercado eléctrico y el pool de los precios es algo que la mayoría de clientes de dicho mercado desconoce. Muchos de nosotros directamente pagamos el precio que nos dicen sin mirar siquiera a cuánto asciende. Si ya eres de los que, por lo menos, se fija en el precio que paga y espera que este sea lo mínimo posible, sólo te falta entender cómo funciona el pool eléctrico.

OMIE, Operador del Mercado Ibérico de Energía

El OMIE es el que gestiona el pool eléctrico, mediante una sesión diaria y seis intradiarias.

El mercado diario consiste en presentar una oferta para todas las horas del día después al cierre. Los intradiarios se van dando a lo largo del día de antes y del mismo día, cuyo fin es la modificación de las condiciones de compraventa.

Los precios se dan a través de Unidades de Oferta, que incluyen el producto de una o más productoras o las peticiones de una serie de clientes de la misma comercializadora.

Tanto las productoras como las comercializadoras pueden llegar a un acuerdo fuera de este pool. Las compañías que venden la luz son centrales tanto ordinarias como especiales. Los compradores son sólo consumidores. Además, existen empresas que trasladan la energía que se da por intercambio internacional.

Precio de casación

Para cada una de las horas, el OMIE ordena las ofertas de menor a mayor para venta y viceversa para la compra. La casación es donde ambos precios se juntan, dando lugar al precio para esa hora.

Como se ve, el mercado eléctrico dispone de un precio que va variando por hora, siendo posible controlarlo desde el día anterior y, si nos encontramos en el mercado regulado, hacer nuestro mayor consumo en la hora más económica y así ahorrar.

La gran variabilidad de precios que se da en nuestro pool eléctrico se debe a que las empresas pueden poner sus precios dependiendo de sus propios intereses que irán variando en el tiempo.

Mercado libre y mercado regulado

El mercado en nuestro país se halla dividido en dos, el libre y el regulado.

En el mercado regulado, el Estado fija el precio de la luz tras un estudio de la oferta y la demanda. Dicho precio se denomina como el Precio Voluntario del Pequeño Consumidor. Debido al hecho de que se basa en la ley de la oferta y la demanda, puede ser más caro que el precio del mercado libre en algunos momentos pero, en general y a largo plazo, es más rentable.

En el mercado libre, cada comercializadora lanza al mercado una serie de ofertas para cada tipo de suministro y los clientes pueden elegir la oferta que más les convenga o se adapte a sus características personales.

El hecho de que sea la compañía la que fije el precio, y tras la liberación del mercado en 2009, el cliente puede elegir la oferta más económica cuando antes sólo tenía la posibilidad de acogerse a una compañía que, además, era la que distribuía el servicio y estaba determinada geográficamente.

martes, 28 de mayo de 2019

Un magnate de Hong Kong ofrece 50 millones al hombre que se case con su hija lesbiana

El magnate del sector inmobiliario de Hong Kong Cecil Chao ha ofrecido 500 millones de dólares de Hong Kong (50,1 millones de euros) al hombre que logre ganarse el corazón de su hija lesbiana y casarse con ella. Chao ha realizado la oferta después de que algunos medios aseguraran que su hija, Gigi Chao, se casó esta primavera en Francia con su novia de hace siete años, Sean Eav, según ha informado el diario de la excolonia británica South China Morning Post. El millonario, sin embargo, ha negado que sea cierto que Gigi, de 33 años, se haya casado y ha calificado de “falsas” las noticias que así lo señalan. El matrimonio entre personas del mismo sexo no es legal en Francia. Según algunas informaciones, la pareja celebró la ceremonia en una iglesia.

“No me importa que sea rico o pobre. Lo importante es que sea generoso y de buen corazón”, ha asegurado Cecil Chao, de 76 años, sobre el posible pretendiente. “Gigi es una mujer muy buena con talento y parecido. Es leal a sus padres, generosa y hace trabajo de voluntariado”, ha añadido el magnate, que aseguró en una ocasión en una entrevista que había tenido relaciones íntimas con 10.000 mujeres de diferentes nacionalidades.

Además de la jugosa recompensa, el potentado ha ofrecido al posible yerno un puesto en su compañía, Cheuk Nang Holdings. Dice que el dinero es “un aliciente para atraer a alguien que tenga el talento, pero no el capital, para comenzar su propio negocio”. Pero ha insistido que, a pesar de la campaña que ha lanzado de búsqueda de marido para su hija, no la forzará a casarse con un hombre en contra de su deseo.

Gigi, que se licenció en arquitectura en la Universidad de Manchester (Reino Unido), y es una directiva en la empresa de su padre, se ha tomado con humor la iniciativa para buscarle media naranja masculina.. Ha dicho que es “bastante divertida” y que no se preocupará hasta que haya sido encontrado un verdadero pretendiente. “(Mi padre) tiene una imagen especial sobre mí. A veces, la gente rechaza aceptar las cosas como son. Dejemos que el tiempo pase”, ha afirmado.

Cecil Chao es muy conocido en los círculos sociales de Hong Kong y con frecuencia aparece en actos públicos, acompañado de su última conquista.

Las uniones de personas del mismo sexo no están reconocidas en Hong Kong, donde la sociedad es bastante conservadora y las relaciones homosexuales no fueron despenalizadas hasta 1991.

Un magnate de Hong Kong ofrece 50 millones al hombre que se case con su hija lesbiana

La crisis toca fondo: un licenciado universitario trabaja de espantapájaros

La crisis toca fondo: un licenciado universitario trabaja de espantapájaros. Un universitario inglés acepta un trabajo para ahuyentar perdices con un cencerro.

La crisis toca fondo: un licenciado universitario trabaja de espantapájaros

espantapajaros

Estoy dispuesto a trabajar de lo que sea con tal de encontrar un empleo. Esta máxima en épocas de crisis es la que ha llevado a un universitario inglés a enfundarse un chubasquero naranja y esgrimir un cencerro para ahuyentar perdices. Todo un símbolo de cómo están cambiando las cosas.

Los últimos meses de la vida de Jamie Fox, de 22 años, se resumen en dos fotografías. En la primera de ellas, tomada este verano, aparece sonriente con su toga y su birrete, recién graduado en Música e Inglés por la Universidad de Bangor, y dispuesto, como todos, a comerse el mundo.

La segunda imagen, tomada sólo unos meses después, es muy distinta. Fox aparece sentado en medio del campo, enfundado en un abrigo naranja chillón, con un ukelele en sus brazos y un cencerro. Es su nuevo empleo: espantador de perdices en un campo de colza en el este de Inglaterra. Eso sí, con un sueldo que merece la pena.

Si decide ver el vaso medio lleno, podrá consolarse con que, de alguna manera, su empleo está relacionado con la música, porque para espantar a las aves su jefe le ha proporcionado un acordeón que debe tocar cuando se acerque el peligro. Lo del ukelele es cosa suya, ya que se ha propuesto aprender a tocarlo en sus ratos libres. Pese a todo, la otra mitad de su titulación, el inglés, tendrá más difícil practicarla.

Un sueldo de 1.200 euros
Fox fue contratado por el granjero ante la evidencia de que los espantapájaros de toda la vida no daban resultado ante unas perdices sin miedo y sin complejos. Por su trabajo de ahuyentador de pájaros cobra 300 euros a la semana, 1.200 al mes, un sueldo, desde luego, nada desdeñable.

Mientras encuentra un trabajo que se adapte a sus gustos, el joven ha decidido ver el lado bueno de su nuevo empleo, que no está sólo en el sueldo, sino en la posibilidad de aprender a tocar un instrumento y a leer un buen puñado de libros, actividades que sólo debe interrumpir cuando lleguen extraños al terreno que vigila.

“Mis amigos me tienen envidia –declaró a la BBC-. No es un mal trabajo, porque puedo estar sentado, he leído unos cuantos libros y he podido escuchar mucha música. Algunos de mis amigos ganan más pero están muy estresados”. La situación cambiará, desde luego, con la llegada del frío y la lluvia.

Su caso demuestra, por un lado, que la crisis económica ha hecho que prácticamente ningún trabajo sea ya despreciable. Y, por el otro, que no siempre los mejor cualificados son los que más ganan: cuántos ingenieros sobradamente preparados suspirarían por un primer empleo con esa remuneración.