Una cifra explosiva comenzó a recorrer las redes sociales: la cuenta de Javier Milei en X Twitter habría sumado más de 500.000 bots durante 2026. Las publicaciones virales también aseguraron que la supuesta operación pudo costar hasta 250.000 dólares y que casi el 30% de los seguidores del presidente argentino no tiene actividad.
Sin embargo, al revisar los números aparece un detalle que cambia la lectura de la noticia. El análisis encontró cientos de miles de perfiles con características sospechosas, pero eso no permite afirmar automáticamente que todos sean bots, que hayan sido comprados o que exista detrás de ellos una operación pagada por el Gobierno.
Entonces, ¿qué encontró realmente el relevamiento y cuáles son las dudas que todavía no tienen respuesta?
El informe sobre los seguidores de Javier Milei en X
El análisis difundido a finales de agosto de 2026 fue elaborado por un especialista anónimo que se presentó en X con el nombre Binary Data. El trabajo examinó 2.018.331 cuentas de los aproximadamente 4,6 millones de seguidores que tenía el perfil de Milei.
Según el relevamiento, 1.371.914 perfiles analizados, equivalentes al 67,97%, tenían menos de diez seguidores propios. Además, 1.124.295 cuentas mostraban una actividad muy baja o no superaban las diez interacciones.
El dato que más repercusión generó fue el de 557.078 cuentas con cero seguidores y ninguna publicación. Estos perfiles representan alrededor del 27,6% de la muestra declarada, aunque las infografías originales utilizaron el porcentaje del 28,59%.
Esa diferencia no elimina el hallazgo, pero obliga a manejar las cifras con cuidado.
Este análisis se relizó luego de que el ex asesor del presidente argentino, Cerimedo, fuera detenido en bolivia por un atentado contra su amante, lo cual generó un escándalo político en toda la región y destapó el negocio de las granjas de bots que utilizan algunos políticos para inflar sus cuentas y amplificar la llegada de sus mensajes en las redes sociales.
Miles de cuentas fueron creadas durante 2026
El crecimiento reciente del perfil presidencial fue otro de los puntos que despertó sospechas. Milei comenzó 2026 con aproximadamente cuatro millones de seguidores y en agosto ya había superado los 4,6 millones.
De acuerdo con el análisis, 659.174 cuentas creadas durante 2026 comenzaron a seguir al presidente argentino. La llegada de esos usuarios se habría acelerado especialmente durante los últimos meses: cerca de 143.000 en junio, 148.000 en julio y 127.000 en agosto.
Dentro de ese grupo, 473.175 perfiles no tenían seguidores ni publicaciones. Al observar únicamente los últimos 500.000 seguidores incorporados por Milei, el informe señaló que 459.000 tenían entre cero y cinco seguidores, 334.000 nunca habían publicado y 461.000 habían sido creados en 2026.
La concentración de cuentas nuevas, vacías y con una actividad casi inexistente constituye una señal que merece ser investigada. No obstante, sigue sin ser una prueba definitiva de que todos esos usuarios sean robots manejados de manera coordinada.
¿Una cuenta vacía es necesariamente un bot?
Un bot es una cuenta controlada total o parcialmente mediante un programa informático. Puede ser utilizado para publicar mensajes, responder, compartir contenido, seguir perfiles o aumentar artificialmente la popularidad de una persona.
Los bots más sencillos suelen tener nombres llenos de números, fotografías genéricas, muy pocos seguidores y patrones repetitivos. Los más sofisticados pueden publicar durante meses, mantener conversaciones e incluso imitar el comportamiento de una persona real.
El problema es que una cuenta sin publicaciones también puede pertenecer a alguien que solo utiliza X para leer noticias. Asimismo, puede tratarse de un perfil abandonado, una cuenta duplicada o un usuario que se registró recientemente y todavía no publicó nada.
La investigación académica sobre los falsos positivos advierte que la detección automática de bots es compleja. Para obtener una conclusión más sólida se deben combinar señales relacionadas con el contenido, los horarios de actividad, las conexiones entre cuentas, las respuestas repetidas y la coordinación dentro de una misma red.
Por lo tanto, tener cero seguidores y cero publicaciones es una señal sospechosa, pero no una prueba suficiente.
¿De dónde sale la cifra de 762.338 cuentas sospechosas?
Binary Data explicó que aplicó un sistema de puntuación construido con ayuda de inteligencia artificial. Ese modelo evaluó seis señales, entre ellas los perfiles vacíos, la diferencia entre seguidores y cuentas seguidas, la publicación de más de cien mensajes diarios y la creación masiva de usuarios en fechas determinadas.
A partir de ese método, 762.338 perfiles fueron clasificados como sospechosos. La cifra representa aproximadamente el 38,12% de la muestra analizada.
Aquí aparece una diferencia importante: “cuenta sospechosa” no significa “bot confirmado”. La primera expresión indica que el perfil reúne varias características poco habituales. La segunda exigiría pruebas adicionales sobre su funcionamiento y la persona o sistema que lo controla.
La cifra viral de 500.000 bots mezcla distintos grupos: cuentas vacías, perfiles creados en 2026, usuarios con pocos seguidores y cuentas clasificadas como sospechosas. Muchas de esas categorías se superponen y no pueden sumarse como si fueran grupos independientes.
Las inconsistencias encontradas en los números
Una revisión posterior de las infografías señaló varios problemas aritméticos y metodológicos.
El caso más claro está en las 557.078 cuentas con cero seguidores y cero publicaciones. Si esa cantidad se divide entre los 2.018.331 perfiles que supuestamente integraron la muestra, el resultado es aproximadamente 27,6%, no 28,59%.
También se detectó que la suma de las cuentas creadas durante los ocho primeros meses de 2026 llegaba a 661.174, mientras el informe comunicaba un total de 659.174. La diferencia es de 2.000 usuarios.
Esto no significa que todo el análisis sea falso. Sin embargo, reduce la confianza en sus porcentajes y demuestra la necesidad de publicar la base de datos, detallar cómo se eligió la muestra y permitir que otros especialistas reproduzcan los cálculos.
Hasta el momento, los datos completos no fueron puestos a disposición del público.
¿Se gastaron 250.000 dólares en comprar seguidores?
La cifra económica también debe interpretarse con precaución. Algunas publicaciones calcularon que adquirir 500.000 seguidores falsos podría costar entre 90.000 y 250.000 dólares. El valor más bajo surge de multiplicar cada cuenta por 0,18 dólares.
Una operación más sofisticada, con servidores proxy, direcciones IP diferentes, mantenimiento y mecanismos para evitar la detección, podría ser más costosa. Aun así, se trata de una simulación basada en precios estimados del mercado, no de un gasto comprobado.
No se presentaron facturas, contratos, transferencias, testimonios de proveedores ni registros que demuestren que Milei, el Gobierno argentino o una persona de su entorno pagaron por esos seguidores. Tampoco existen pruebas públicas de que se hayan utilizado fondos estatales.
El informe permite calcular cuánto podría costar una operación de esa magnitud, pero no demuestra que la compra se haya realizado.
Un análisis costoso y difícil de comprobar
La cuenta responsable del estudio aseguró que utilizó la API oficial de X para recopilar los datos. Desde enero de 2026, la plataforma aplica un sistema de pago por uso que incluye un precio de 0,01 dólares por cada lectura de usuario, según su documentación para desarrolladores.
Consultar más de dos millones de perfiles mediante ese sistema podría costar alrededor de 20.000 dólares. Por eso, todavía queda por aclarar cómo se financió la recopilación, qué nivel de acceso se utilizó y si todos los datos provinieron realmente de la API oficial.
La identidad del responsable del trabajo tampoco fue revelada y su sitio web apareció el mismo día en que se publicaron los resultados. El anonimato no invalida automáticamente una investigación, pero hace más importante ofrecer datos verificables y explicar la metodología con total transparencia.
El episodio que aumentó las sospechas sobre los bots
La controversia surgió pocos días después de que varias cuentas automatizadas respondieran una publicación de Santiago Oría, director de Realización Audiovisual de la Presidencia argentina.
Algunas de las respuestas conservaron órdenes como “Reply1”, “Reply3” o “Reply7”, lo que dejó al descubierto que habían sido generadas siguiendo una secuencia programada. El episodio provocó críticas y burlas en X.
Oría sostuvo que se trató de una operación en su contra. En cualquier caso, la aparición de esas respuestas no demuestra que las mismas cuentas formen parte de los seguidores sospechosos de Milei. Para establecer esa conexión sería necesario comparar ambos grupos y encontrar patrones coordinados.
Qué está confirmado y qué sigue siendo una hipótesis
| Afirmación | Situación actual |
|---|---|
| Se analizaron más de dos millones de seguidores | Es lo declarado por Binary Data, pero no se publicaron los datos completos |
| Hay cientos de miles de cuentas vacías o inactivas | El informe presenta esas cifras, aunque contiene diferencias aritméticas |
| Todos esos perfiles son bots | No está demostrado |
| Milei compró 500.000 seguidores | No existen pruebas públicas que lo confirmen |
| La operación costó 250.000 dólares | Es una estimación hipotética, no un gasto verificado |
| Los seguidores fueron pagados con dinero público | No hay contratos, facturas ni transferencias que lo demuestren |
Una señal de alerta, pero todavía no la prueba de un fraude
El análisis puso sobre la mesa un dato relevante: una parte considerable de los seguidores de Javier Milei en X tiene poca actividad, fue creada recientemente o presenta características compatibles con perfiles automatizados.
Eso justifica pedir una auditoría más completa y una explicación de la plataforma. También sería necesario comparar la cuenta de Milei con perfiles políticos de un tamaño parecido para saber si el porcentaje encontrado es realmente extraordinario o forma parte del nivel habitual de cuentas inactivas dentro de X.
La plataforma prohíbe expresamente comprar seguidores, coordinar interacciones falsas o utilizar servicios destinados a inflar métricas, tal como establecen sus reglas de autenticidad. Sin embargo, hasta ahora X no ha confirmado públicamente que la cuenta presidencial haya violado esas normas.
Por eso, la conclusión más precisa no es que se haya destapado “el fraude más grande del siglo”. Lo que existe es un informe con resultados llamativos, algunas inconsistencias y numerosas preguntas sin resolver. Hay motivos suficientes para investigar, pero no pruebas suficientes para acusar como un hecho comprobado.








